Sunday, August 19, 2007

y Maggie no entendía (Ciudad Juárez)

Salí de Albuquerque para aventurarme con Maggie para visitar un pueblo fantasma llamado Kelly. Después debíamos seguir nuestro camino para llegar hasta a las ciudades fronterizas El Paso y Ciudad Juárez.
Nos levantamos el sábado para hacer un recorrido por Ciudad Juárez cruzando el puente Santa Fé caminando. Maggie no entendía español, pero tampoco entendía por qué carros y carros se acumulaban y hacían sonar su claxon para pasar al otro lado de la frontera.

Seguimos caminando por la calle Juárez y Maggie seguía sin entender lo que le decían y sin entender por qué había tanta gente pidiendo dinero por las calles.
Maggie no entendía a las indias tarahumaras que llevaban a sus hijos cargando en la espalda y usaban esos vestidos coloridos por la ciudad.
Maggie estuvo leyendo el libro de las Hijas de Juárez que habla sobre los casos de mujeres asesinadas en la ciudad. Maggie se fascinaba con la cantidad de zapaterías 3 Hermanos y los niños corriendo por las calles, pero no entendía la conversión de dólares a pesos cuando quería comprar algo. Maggie no entendía que tenía que sacar más de 200 pesos del cajero ya que en México las tarjetas de débito y crédito no son tan populares todavía.
Seguimos nuestro camino por la 16 de Septiembre para llegar al mercadito de Juárez. Maggie no entendía el regateo. Maggie se sentía mal por estar pagando menos del precio original "marcado". Yo le dije que en verdad la gente no "marcaba" precios constantes sino precisamente veían quien era el comprador y decidía qué precio ofrecerle. Comimos afuera del mercadito. Maggie no entendía lo que un niño quería decirle así que el niño se aprovechó para rebatarle la Coca-Cola de las manos.
A Maggie le pareció tierno. Después Maggie no entendía por qué el mismo niño era ignorado y burlado por dos hombres de clase media a dos mesas de nosotros. Me preguntó ¿Por qué en México los ricos se burlan de los pobres? Me sonó ofensivo e ingenuo porque esto no solo pasa en México- yo le dije- esto pasa en todo el mundo.
Maggie suele no escuchar lo que no le interesa. Yo sentí que la segunda parte no la escuchó.
Maggie no entendía que no le podía dar dinero a todo el que le pedía en la calle. Ella decía que no era justo que mientras ella se compraba ropa esta gente no tenía con qué comer en la calle. Les dimos lo que no nos habíamos comido en el restaurante a dos personas en la calle.
Al siguiente día que le decidimos mostrar el lado "bueno" de la ciudad. Maggie no entendía por qué eran tan diferentes. Maggie tampoco entendía las rarezas de las pinturas de Frida Kahlo o el feminismo del imitador de Juan Gabriel en el restaurante Viva México. Maggie no entendió por qué me gustaba San Martín la Cantinta Tradicional si era tan ruidosa y molesta.
Maggie no entendía la cola del puente y por qué los carros avanzaban tan lento. Decidió mejor dormirse las casi dos horas que hicimos de cola en el puente.
Al siguiente día Maggie conoció a mis abuelos y tíos en Juárez antes de empezar nuestro viaje a Obregón. Maggie no entendía que en la mesa no era hora de leer, ganándose una no-aprobación por parte de mi abuela. Maggie por útlimo empezaba a frustrarse por no entender las conversaciones en español y optaba entonces por mantenerse callada haciendo pensar a la gente que era tímida e introvertida.

1 comments:

ChatNoir said...

Jajajaja Maggie suena como una persona muy interesante jeje. Pobre Maggie, siento que salió terriblemente mal librada de su viaje a la frontera, auqnue probablmente sea más que cierto. Pero no puedo evitar sentirme mal por esa cladse de personas que pasan por la vida sin ver lo que hay a su alrededor, en "el patio" de América como suelen llamrle. La gente en la calle y la pobreza no se van a ir solo pretendiendo que no existen. La tecnica de "El Coco" le llamo yo.

Miralo así Adriana, que bueno que has viajado y vivido men dos paises tan tremendamente diferentes y parecidos al mismo tiempo, pues tienes el ojo y la excperiencia que estas culturas te han dado. Recuerda siempre tomar lo mejor y deshechar lo mejor (Nótese que por esto no quiero decir que, como Maggie, ignores lo que no te interesa o lo que no sea bueno).

Y mira, pronto te vas al viejo Mundo, así espero lo veas todo como la chica-obregonense-tornada-en-periodista-quasi-gringa y no con el "Ojo Maggie" (Sin ofender a la riquísima salsa, eh?)